viernes, 16 de marzo de 2012

Uaxactun cuyo nombre significa 8 piedras , nació como centro ceremonial durante el Periodo Preclásico a poca distancia de Tikal, en las tierras bajas tropicales de la región de Petén. El núcleo de la ciudad estaba formado por grupos de edificios distribuidos a lo largo de las cinco colinas, que con el tiempo fueron transformadas en acrópolis. En el territorio circundante se encontraban las habitaciones rurales, construidas con materiales perecederos, de los cuales solo han surgido a la luz los basamentos de piedra. En la Acrópolis A los edificios se estructuran en torno a una plaza que se eleva en lo alto de una colina dominando la ciudad; y en la Acrópolis E, que está en el extremo oriental de la ciudad, es también una plaza con 11 estructuras en torno, cuyo conjunto abarca 200 x 100m. En esta se encuentra la pirámide E-VIII con 15m de altura y en su interior descubrieron casi intacta la primitiva edificación que parece que corresponde a 3 fases de reconstrucción que serían realizadas entre los dos últimos siglos A. C., con lo cual se convierte en la pirámide más antigua de las conocidas de esta zona. La parte más antigua de la pirámide descubierta, corresponde al basamento que es de planta cuadrada con 252m de lado y con un juego de molduras similares a las de Tikal; además, en cada uno de su lados llevaban escaleras remetidas en el cuerpo de la construcción, y a cada lado de las escaleras, mascarones de piedra y estuco. La construcción que se hizo después para cubrir esta pirámide corresponde junto con otros 3 edificios que se levantaron sobre una plataforma alargada en el lado Este, a los conjuntos arquitectónicos empleados por los mayas como observatorio astronómico o más exactamente como indicadores de referencias visuales para fijar los solsticios y equinoccios. El edificio más representativo de Uaxactun es la llamada Pirámide E, presenta tres fases de construcción realizadas durante los últimos siglos a. C., se trata por lo tanto de la más antigua llegada hasta hoy en esta región. El aspecto un tanto primitivo de este templo resulta evidenciado por las cuatro enormes escalinatas insertadas en el cuerpo de la construcción y por los grandes macarrones de estuco y piedra que las flanquean, representando el Monstruo Terrestre de origen olmeca. Durante el Periodo Clásico, una nueva pirámide fue superpuesta a la original, junto con una plataforma situada al lado este, coronada por tres pequeños templos, formaba un complejo que cubría la función de observatorio astronómico. Desde la cima de la pirámide se podía observar el orto del Sol tras el pequeño templo central en los días del equinoccio de otoño y primavera. El sol surgía en cambio detrás del templo por la derecha del 21 de diciembre, días del solsticio de invierno, y detrás del templo por la izquierda el 21 de junio, día del solsticio de verano. La función principal asignada a la más antigua estructura de la pirámide, llamada E VII SUB, era la de observatorio astronómico. Su planta de cruz de malta, similar a la de las Dos Pirámides Gemelas de Tikal, reproduce en realidad el símbolo cruciforme del cero, es decir, del universo, subdividido en cuatro cuadrantes más el centro. Es importante subrayar que los mascarones de estuco, a diferencia de los hallados en la pirámide de Cerros, no representan el ciclo del sol y del Planeta Venus, sino el Monstruo de la Montaña, que florece de la sustratificación del universo, coronado por el símbolo de la visión de la serpiente.
La estructura E V de Uaxactun edificado en el periodo preclásico medio. Las huellas de color halladas sobre la piedra atestiguan que este edificio estaba originalmente recubierto de estuco policromado. A igual que los monumentos griegos de la Epoca Clásica, también los mesoamericanos estaban pintados con vivos colores, en gran parte desaparecidos en el transcurso de los siglos. La Pirámide E V es una de las estructuras arquitectónicas más antiguas en el contexto de la civilización maya durante el Periodo Clásico fue englobada en una estructura análoga de mayores dimensiones de la que hoy solo quedan las ruinas. Las cuatro fachadas de la pirámide aparecen decorados de estuco que recuerdan las de la Pirámide de Cerros, en Belice. Su iconografía está ligada al culto del Monstruo Terrestre, del sol de otras divinidades relacionadas con los astros

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